jueves, 19 de julio de 2007

Droga


No quiero profundizar en esta entrada en el hecho cierto de que a José (víctima) le echaron droga en el Cola Cao. Eso no hay quien lo niegue.

Lo que quiero hacer es recordar a la masa planoencefálica (y planofálica en algunos casos) la importancia de la droga. Los tan denostados psicotrópicos son la base de nuestras relaciones sociales, toda vez que la excusa de una reunión siempre es tomar un café, unas copas o echar un cigarro. Del mismo modo, celebraciones familiares y de amigos no dejan de estar regadas de caldos de la tierra y de un empacho de comida con efecto narcotizante.

Pero es que en todas las religiones ha estado presente la droga, con la intención de que, gracias a estados alterados de la conciencia, los hombres pudieran entrar en contacto con los dioses. Así, el sampedro y la ayahuasca han sido los motores para que los americanos hablasen con Dios cuando nosotros nos matábamos entre dos absurdas religiones monoteístas.

Hasta los cristianos lo practican. El éxtasis se alcanza fácilmente con el vino, la sangre de Dios. ¿Cómo conseguir que haga su efecto? Dictando que los cumulgantes no pueden ingerir alimento una hora antes del preciado elemento.

La pregunta es. ¿Por qué no se fomenta un consumo responsable, saludable, enriquecedor, místico, hedonista y/o terapéutico de las sustancias estupefacientes? ¿Por qué si un huevo pasa mil controles sanitarios y de calidad y un juguete infantil tiene que tener tres sellos las sustancias de los dioses deben confiarse a hombres de mala reputación -escoria indolente- que la mezclan y adulteran?

Sería bello que el hombre pudiera aprovechar lo que le ofrece la Madre Tierra para ser libre y no sólo ponerse hasta arriba de café para trabajar.

3 comentarios:

MIGUELÓN dijo...

Precisamente el sábado día hablaba con mi primo de 16 años de este tema, sorprendentemente docto en el asunto.

Creo que la sociedad es muy hipócrita. Es un hecho que las drogas mueven gran cantidad de dinero, y lo es también que se consumen sean legales o no. Debemos aceptar esta realidad y a partir de ella decidir si queremos seguir tomando droga escondidos, si queremos seguir tomando droga que no sólo no haya pasado ningún control de calidad, sino que es bien sabido que en el 90% de los casos ha sido brutalmente adulterada.

Señores, asumidlo, somos una sociedad drogadicta, no os apedreéis por ello, disfrutadlo.

Be droga my friend.

maribel dijo...

Véase -o lease, mejor a- Escohotado

Ender dijo...

yo conozco a más de uno que puede trabajar en controles de calidad