domingo, 25 de mayo de 2008

Doble ración de catetos


Siempre he pensado que somos un país más de catetos que de hipotenusas. De hecho, el número de catetos siempre dobla al de hipotenusas.

Ahora doblamos el siglo de la Guerra de la Independencia (¿independencia de quién o de qué?) y se multiplican los fastos de los bicentenarios. Son doscientos años de decir que no a José I, un rey moderno de ideas renovadoras cuya primera medida, tras alcanzar el trono, fue la de prohibir la Inquisición.

Se rechazó a un fulano francés para abrazar al Borbón, no menos francés que él. ¿Quién fue Felipe V sino una marioneta de Luis XIV? ¿Y el gilimemo de Carlos IV, no menos subnormal que la mitad de su ordinal, con Luis XVI? ¿Cuánta sangre española corría por las venas borbónicas? Las ideas liberales francesas asustaron a los esclavos españoles que, vivan las cadenas, querían seguir siendo una nación vasalla y tributaria.

Los politicastros de toda calaña se apresurarán a descubrir cortinas e invocar el nombre de paisanos (hombres de amplias cejas, ralas boinas y espídicas navajas) que lucharon contra el invasor como si esto fuera Irak. Fotos, restauraciones, monumentos... A ver si regalan algunos libros.

¡Viva José I!

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1 comentario:

MIGUELÓN dijo...

Que Francia es un país mucho más avanzado que España se demostró en esta web cuando se compararon las primeras damas de ambos países.

Los españoles, asustados porque el que les pegaba les iba a dejar de pegar, se negaron a que vienese otro a no pegarles.

Así nos va, JuanCarlismo, una forma más de catetismo.